Las Eras
Marte, Pablo
Esto va de posibilidades del afuera.Se trata de abrir un afuera dentro y que se lleve lo que se tenga que llevar.Los hechos corrían exhaustos detrás de mi fantasía. Escribí un poema para alcanzarla. Las Eras era ese poema.El poema empezaba así,Era una carta como una barcaEra una barca como un ríoEra un río como un deseo ¿Qué se hace con un poema largo y mendreante como un deseo...
Sinopsis
Esto va de posibilidades del afuera.
Se trata de abrir un afuera dentro y que se lleve lo que se tenga que llevar.
Los hechos corrían exhaustos detrás de mi fantasía. Escribí un poema para alcanzarla. Las Eras era ese poema.
El poema empezaba así,
Era una carta como una barca
Era una barca como un río
Era un río como un deseo
¿Qué se hace con un poema largo y mendreante como un deseo, un río, una barca, una carta?
Durante un tiempo creí que lo más importante era la carta, pero no.
Era la intuición: deja que se deshaga.
Deshacerse en fragmentos de posibilidades era el sueño del poema.
El poema ocupó entonces el lugar del deseo: se volvió parpadeante, solar, fulguroso, itinerante, campamental, meteórico, alucinado y lunático, con sus días y sus noches.
Y se deshizo.
La crónica, la correspondencia, el diario, el apunte breve, el ensayo, el comentario, la nota al margen, y alguna rima ocasional se le desprendieron y acabaron orillados en un recodo
del río. Allí recogí los poemas de este libro, poemas caminantes, poemas de vida, poemas críticos, poemas necios, poemas tristes
y poemas alegres, poemas que no parecen poemas, opemas, paomes y meopas, recogí de todo.
La estructura resultante tiene un algo elipsoide, que es el modo en el que los cuerpos celestes se bailan unos a otros: el instante es precioso.
E ilusiva: del meollo se ausenta el poema que le da título.
Era oral y era bonito que lo siguiera siendo.
Leí hace poco un título que robaría, el deseo surge del
derrumbe. Veamos que surge de aquí.
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