Compasión
Historia de un Sentimiento
Prete, Antonio
Puede suceder que, con el paso de los años, un libro revele una correspondencia más estrecha -y a veces más amarga- con algunas de las condiciones de nuestro tiempo. Hoy, cuando las guerras no dejan de poner en escena la privación de lo humano, la reducción de los cuerpos a meros objetos, y la exposición de los mismos a la masacre y a la destrucción, en nombre de afirmaciones d...
Sinopsis
Puede suceder que, con el paso de los años, un libro revele una correspondencia más estrecha -y a veces más amarga- con algunas de las condiciones de nuestro tiempo. Hoy, cuando las guerras no dejan de poner en escena la privación de lo humano, la reducción de los cuerpos a meros objetos, y la exposición de los mismos a la masacre y a la destrucción, en nombre de afirmaciones de poder abstractas y violentas, la compasión se presenta como un primer gesto -un gesto de atención, de cuidado, de solicitud- que reconoce en esos cuerpos la dignidad y la grandeza de lo vivo.
El dolor del individuo singular se desvanece hoy en la insignificancia ante la potencia de una idea de civilización considerada superior y, por ello, encerrada en su propia fortaleza -una fortaleza de bienestar exterior, de dinero, de poder- y complacida de su propia libertad. La compasión es un sentimiento que invalida esta pretensión de superioridad frente a los pueblos y a los individuos. Al igual que invalida el espíritu de exclusión del otro que de ella se deriva. La compasión es, ante todo, cercanía al otro, a su condición dolorosa, a su herida. Pero es también el rechazo a que el otro sea reducido a un extraño, a un forastero, relegado a la condición de marginado.
La compasión nos devuelve el conocimiento y la alegría de una pertenencia común -de mujeres y hombres, de culturas, de saberes- al aliento universal de lo vivo. Del ejercicio de la compasión puede derivarse, por ello, también un cuidado por todas las formas que en este planeta están expuestas -a menudo por culpa de concepciones abstractas del progreso técnico- a una obra constante e implacable de devastación. La compasión por el dolor del individuo, o a veces por el sufrimiento de pueblos enteros sometidos a la destrucción -como ocurre en nuestra época-, se convierte también en compasión por una naturaleza violada, alterada, herida en su armonía. Compasión por una tierra que nos ha acogido y nos acoge, y que el hombre ha alterado en sus ritmos, explotado y contaminado. (Fragmento de las palabras del autor para la edición en castellano)
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