Donde Siempre Es de Día
Marina Valdés, Isabel
Afirmaba Patricia Highsmith que la desventaja de abandonar sus diarios era «perder los efectos catárticos de traducir las cosas en palabras, quedarse sin el análisis que, por mínimo que sea, nace siempre que usamos las palabras para registrar algo». Con esa misma intención encara Isabel Marina la escritura, indisolublemente unida a sus vivencias, como una forma de ordenar el ca...
Sinopsis
Afirmaba Patricia Highsmith que la desventaja de abandonar sus diarios era «perder los efectos catárticos de traducir las cosas en palabras, quedarse sin el análisis que, por mínimo que sea, nace siempre que usamos las palabras para registrar algo». Con esa misma intención encara Isabel Marina la escritura, indisolublemente unida a sus vivencias, como una forma de ordenar el caos que a todos nos acosa, como una forma de explicarse las maravillas y miserias del mundo, y explicarse también a sí misma. Es la de Isabel Marina una poesía celebratoria, a la par de intimista, sin por ello abandonar un esencialismo reflexivo sustentado en el símbolo, habitualmente concretizado en espacios (balnearios, plazas, jardines en ruinas, patios, teatros cerrados, pastelerías antiguas, palomares, escaleras, ferrocarriles, apartamentos turísticos, solares abandonados, estaciones de servicio, salas de cine... con predilección por los no-lugares) u objetos cargados de una significación transcendente (mapa, cáliz, pan, puente, sábanas, barcos, cerrojos, el pañuelo de su madre, vajillas, marionetas, ceniza, candelabros... objetos que «ya no tienen utilidad ni sentido/ pero arde(n) en la memoria [...]/ meta´foras de mundos extinguidos»). Vida y arte son para Isabel Marina indisociables, y no solo porque el arte le permite procesar su propia vida y alcanzar otros niveles de conciencia, sino porque su vida esta´ llena de arte, literalmente. Entre las pa´ginas de «Donde siempre es de di´a» se asoman pintores (Gaspar David Friedich, De Chirico), escultores (Giacometti), músicos (Olafson, Buxtehude, Bach, Hildegard Von Bingen, Wispelwey, Scriabin), escritores (Rosalía de Castro), directores de cine (Buñuel)... porque la vida no sería soportable sin el apoyo del arte, no sería más que pura subsistencia. Las afinidades de la autora son visibles en sus múltiples citas, desde las iniciales de Martín Gaite, Bonnett o Mansfield, o las de la segunda sección: Valente, Keats, Darío, o las de la tercera: Corredor-Matheos, Dionisia García, Emily Dickinson, a las que encabezan múltiples poemas: Lorenzo Oliván, José Luis García Martín, Francisco Alba, Miguel D´Ors, Rafael Guillén, Luis Alberto de Cuenca.
Ángel Alonso
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