La Casa Vieja
Baena Baena, Fernando
Sería raro que este libro, como una casa vieja, no estuviera atravesado por fantasmas tenaces, apariciones de uno mismo, niños perdidos.Algo de vergüenza me da anotar estos poemas, mirarme hacia atrás como si mereciera la pena, verme chapotear en los charcos de la infancia, enfangarme en cielos añorantes y dulzones.Pero confieso que así brota y no quiero esconderla, a la puta n...
Sinopsis
Sería raro que este libro, como una casa vieja, no estuviera atravesado por fantasmas tenaces, apariciones de uno mismo, niños perdidos.
Algo de vergüenza me da anotar estos poemas, mirarme hacia atrás como si mereciera la pena, verme chapotear en los charcos de la infancia, enfangarme en cielos añorantes y dulzones.
Pero confieso que así brota y no quiero esconderla, a la puta nostalgia y su triste corte me refiero, que de aquellas aguas resultan estos versos.
Y más remedio no veo, si ahora mismo no me paro, que tratar de defender mi honor de vez en cuando con una digresión oportuna, un exabrupto a tiempo, una ironía justo en su sitio o un calculado ripio.
Que, tozudo como soy, y ya iniciado el camino, impávido cruzaré aquellos pantanos negros, vaciaré hasta el final la melancólica tarea e impasible pecharé con sus secuelas.
Otros dirán que soy un tonto.
Fernando Baena es artista, palabra amplia que a cada uno nos lleva a pensar en cosas diferentes, a no ser que venga calificada o incluso desaparezca en instrucciones, materiales y medios: artista visual, vídeo-artista, artista de performance, artista de acción, pintor, escultor, fotógrafo, esbelto albañil... Todas estas direcciones le son aplicables, en orden enmarañado más que cronológico, moduladas por palabras, aquellas que son leídas y aquellas que son pronunciadas o escritas, porque estas salen en gotas o en chorro, en luces o sombras, en pasos o ademanes, a grito o en susurro. Decir «artista» es como decir «santo» o «criminal», porque la historia es el crimen o el milagro. Fernando Baena es un hombre. Fernando Baena es poeta.
A.G.
Avanza de espaldas,
pero no es el ángel de la historia.
Seguramente detrás de sí deja el pasado,
pero no es arrastrada por un viento hacia el futuro
sino que ha despertado ya varada
en este lugar confuso,
en este rellano entre escaleras
que no suben ni bajan a ningún lado.
Fernando Baena
Comentarios
Sé el primero en comentar este libroArtículos relacionados