MAYO DEL 68

MAYO DEL 68

Editorial:
FUNDACION FEDERICO ENGELS
Año de edición:
Materia
Política e historia
ISBN:
978-84-16285-37-2
Páginas:
144
Estado:
Disponible
10,00 €
IVA incluido
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La publicación de una versión adaptada al castellano de mi libro sobre Mayo del 68 es un motivo de gran alegría. Ha pasado medio siglo desde que la huelga general revolucionaria en Francia estuviera a punto de cambiar el curso de la historia, y no es ninguna exageración afirmar que, si el deseo de transformación social de la clase obrera y la juventud francesas hubiese culminado en una victoria, su ejemplo se habría extendido a otros países y continentes, incluso a una escala superior a la de la Revolución de Octubre de 1917.

En 1968 el mundo todavía estaba profundamente dividido entre Este y Oeste, bajo la llamada guerra fría. En la Unión Soviética, China, Europa del Este, Corea del Norte y Cuba, la industria y la tierra pertenecían al Estado, pero la burocracia estalinista controlaba con mano de hierro esos regímenes. En el resto del mundo, el capitalismo seguía siendo la formación socioeconómica dominante. Las armas nucleares parecían estar siempre a punto para usarse entre sistemas sociales antagónicos, pero el enemigo principal de todo capitalista eran los trabajadores y los sectores oprimidos de la sociedad.

El derrocamiento del capitalismo en un país avanzado como Francia no sólo habría polarizado la lucha de clases en los países industrializados de Europa y en EEUU, también habría cambiado la naturaleza de los movimientos de resistencia contra las dictaduras en el Estado español, Portugal y Grecia: las aspiraciones democráticas se habrían ligado sin dificultad a la lucha por la transformación socialista. A su vez, las masas desposeídas de los países excoloniales, que estaban librando una heroica batalla contra la opresión imperialista, habrían encontrado la inspiración para derrocar tanto a sus opresores extranjeros como a sus oligarquías nacionales, iniciando la construcción de la nueva sociedad socialista.

Durante la segunda mitad de la década de los años sesenta del pasado siglo, las movilizaciones de masas sacudían todos los rincones del planeta.

En Estados Unidos, la potencia capitalista más poderosa del mundo, las masivas protestas contra la guerra de Vietnam, unidas a la tenaz resistencia del pueblo vietnamita, que en enero de ese año alcanzó su clímax con la ofensiva del Tet , marcaron un punto de inflexión. A su vez, la radicalización creciente del movimiento en defensa de los derechos civiles de la población afroamericana estaba creando unas condiciones extraordinariamente favorables para la lucha contra el capitalismo. Martin Luther King evolucionaba hacia la izquierda, y ese fue el motivo de su asesinato en Memphis (Tennessee) el 4 de abril de 1968, ciudad a la que se había trasladado para apoyar una huelga de los barrenderos.

En los Juegos Olímpicos de México, celebrados en octubre, los corredores estadounidenses afroamericanos Tommie Smith y John Carlos hicieron su famoso saludo desde el podio levantando su puño enfundado en un guante negro como protesta contra la política de su gobierno. Millones de personas alrededor del mundo aplaudieron su gesto y los vieron como héroes, aunque los medios de comunicación estadounidenses los demonizaran ferozmente.

Sólo diez días antes del comienzo de dichos Juegos, en Ciudad de México tuvo lugar uno de los sucesos más horrorosos de ese agitado año. Miles de jóvenes, que en junio habían iniciado la lucha contra el régimen priista de Díaz Ordaz, marcharon hacia la plaza de Tlatelolco reivindicando más democracia y libertad. En un cerco planificado por las fuerzas de seguridad y el Ejército, y con el beneplácito de EEUU, fueron recibidos con una violenta descarga de balas. Hubo más de trescientos muertos. Las imágenes de los cadáveres apilados dieron la vuelta al mundo. Quienes las vieron no podrán olvidarlo jamás. Y quienes conocieron de primera mano los hechos no podrán perdonar.

El año 1968 también supuso la rebelión contra todas las formas de opresión del sistema. Asistimos a una nueva y poderosa oleada feminista y al nacimiento de las primeras organizaciones en defensa de los derechos de la comunidad LGTBI. La perspectiva de alcanzar un mundo libre de explotación, hambre y guerra parecía al alcance de la mano.